Tu Transformación Postparto
Antes de ser mamá, ya eras tú.
Sigues siendo tú. Aunque hoy, frente al espejo, cueste un poco reconocerte.
Nadie te avisó de esto.
Te hablaron del sueño perdido, de las tomas de madrugada, de los cólicos. Nadie te dijo que un día, meses después, te ibas a mirar al espejo y no ibas a reconocer del todo lo que veías.
El pelo en la almohada. El desagüe que se llena cada vez que te duchas. Ese cepillo que ya no reconoces como tuyo.
"Pensé que ya no podía caerse más. Y al siguiente lavado, caía todavía más."
Sin tu pelo, ¿quién eres?
Suena exagerado escrito así. Pero lo has pensado. Ese pelo era parte de cómo te reconocías en el espejo, en las fotos, en los recuerdos de antes del bebé.
Y ahora, en medio de una identidad que ya está cambiando por completo —de mujer a madre, de tu tiempo a un tiempo compartido—, esto se siente como una pérdida más. Una que además, cuando la nombras en voz alta, alguien te dice "es normal, ya se te pasará". Como si no doliera.
No se te está cayendo la mujer que eras.
Se te está cayendo el pelo. Son cosas distintas, aunque hoy se sientan como la misma.
Tu cuerpo hizo algo extraordinario. Y como todo lo extraordinario, deja huella antes de volver a su equilibrio. Esto también es parte del camino — no el final de quien eras.
No puedes controlar todo lo que cambió. Esto sí puedes cuidarlo.
Nutrimamá nace de una idea sencilla: en esta etapa donde tanto se te pide y tan poco tiempo tienes para ti, mereces un cuidado que sea tan tuyo como lo eras tú antes de todo esto.
Un ritual pequeño, de menos de un minuto, que no te pide nada que no puedas dar ahora mismo. Solo constancia.
Fuerza que nace de ti.
RAÍZ te acompaña a cuidar lo que se cae, mientras recuperas todo lo demás a tu ritmo.
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